Creo que desde siempre me ha llamado la atención, el apasionante mundo de la coctelería.
Me encanta ver como preparan meticulosamente esos cócteles, con destilados, sombrillitas, pajitas, bebidas de todos los colores y con esos utensilios tan sofisticados.
El salir a la calle y entrar en bares, ya me provoca ese deseo por estar tras la barra y experimentar con botellas. Mi pasión por el cine también tiene mucho que ver , pues siempre me han gustado esas películas de James Bond en las que pedía un "Martini con Vodka mezclado, no agitado".
Con el paso del tiempo, busco poder entrar en ese mundillo y espero poder algún día hacerlo. Mientras intento colarme en el mundo de la coctelería a través de la hostelería, yo he ido leyendo libros y comprado utensilios para ir estudiando y practicando.
Es en mi bar privado de mi pueblo, donde me siento más o menos libre, aprendiz, humilde y a quien tengo como público son solo y de momento un grupo de colegas de esos de toda la vida.
Hace cosa de un año y medio, descubrí que no todos los cócteles son exactamente iguales de como los hacen de un sitio a otro. Por ejemplo, la Piña Colada, que es tan fácil como echar Ron Blanco, leche de coco y zumo de piña, ya hay quien le da vueltas y le pone el coco rayado, el Ron Malibú, nata o incluso leche o leche condensada. Y luego los GinTonic, clásico entre clásicos, ahora se ha convertido en un icono pop de la coctelería donde todo el mundo hace lo que quiere. ¡Ojo! Que a mí eso me parece bien, pero que cuando se está aprendiendo, (como un servidor) no se puede tomar como referencia. Yo tengo 3 libros en casa y cada uno de ellos, muestran el mismo cóctel de tres maneras diferentes. Por eso recomiendo desde aquí, que se pasen por IBA, International Bartenders Association y se lean las bases oficiales. No son todas, pero las suficientes para aprender. Requisito mínimo; saber un poquito de inglés.

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